Adagio sostenuto
Entre los árboles diluidos en la tenue luz histérica de papeles exagerados y rotos creí encontrar una alusión a la cinta interminable de ciclos explícitos concatenados, siempre presentes a la hora de hablar de presencias: "no es necesario creer en el mundo para ser parte de él", escupen los extremos acuarelados del devenir nasal que grita allá afuera, en ese extraño y abrumadoramente común collage de telas y piel que regurgita entre la parda desolación de material moldeable (otra vez y siempre (132 veces amortiguadas e indignas de eco): rectángulos). Se debilita la noche con el pensar en finitudes insoslayables (otra vez, siempre presentes) y el aplaudir de seres que funcionan atravesados por ciclos compulsivos. No sé, sólo callar, la continuidad es la expresión más desesperante de la inercia que envuelve esta tenue luz, hermosa hasta desfallecer, y el no percibir más que el sabor del tiempo perdido resume el recalcitrante tejido de este mar inmisericorde de representaciones (.'.).. ya sé, ya sé, el apremio, la urgencia, los cementerios existen, las entrañas siguen ahí junto al tedio y el vacío conformando un paisaje hermoso hasta el más sublime vómito... ya lo sé, con esto se peinaron algunos cadáveres mucho más floridos y rectangulares que el mío, no fué suficiente, apareció de manera áspera e intrascendente 37373 veces por hora, burlarse de las cronologías me queda, calcar con inseguro pulso imágenes de polvo..
rall.
..y (siempre) (siempre) el leve oscilar, que sugiere el fin de la comodidad de la mirada, que exige interrogar sobre lo inevitable del fin de esta tenue luz que apenas puede disimular su inhabilidad de dibujar nuestros contornos, que es la última, la más inocua manera de volver a un punto de partida, cuando todos eran incienso, cuando las palabras eran sus dueños, cuando ese temblor que se escurre y difumina por lo corpóreo ( ) no desbordaba todo espacio imaginado
ad libitum
los tiempos efímeros, que han de volver (siempre) cuando nos quedamos ( ) sin palabras
..
20.6.10
16.2.10
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unos grados atrás me topé para imponencias de arcilla a el horizonte sugiriendo penetrar esa oblicuidad bajo la que venimos hablando (sea coherente, sí, a usted le digo) cada vez como se resienten las narices desde el deber-ser (deber-ignorar, deber-cepillar) con semillas de vidrio de $37 imbéciles el kW-pescado (inserte sus adulaciones aquí), metamorfosear la baguette descarada de los insectos recubiertos con tela (sienta vibrar en su corbata la metáfora que le moja el copete!!), penetrar buen hombre, le digo que penetre a su zapallo-geranio-embelezado en biblioteca, todo perfumado envuelto sobrevuelto paravuelto en aquella (no, no está bien utilizado el pronombre indemostrativo) imponencia sub-cutánea de la que sus monstruospayasosesotéricosprogenitores siempre le han hablado.., buen hombre, sienta en su pesar clavicordios esdrújulos vomitivos que siempre buscó, por un(37) extremo de sus genitales, sienta el calor de los (circundan máscaras transparentes que no le dejan pensar) letreros/imposiciones tan paramosca que le diría que ya es suficiente y se lama entero hasta que encuentre (ayer me mordí una nalga) un lugar dónde enterrar a sus buenoshombres que van a tener función ayer a las 37hs, y no, no la conozco a su pretensión de roedor moteado en un tipo de clima alabeado (guten Tag, Herr Köppen), ni a su paraíso de pejerreyes psicólogos perennes y lacanianos ni a su cabellera de hipocondríaco en primavera (das ist nicht was ich sagen mochte) ni a su manera moderna, fresca y taciturna de pensar bajo pantuflas marxistas e idóneas en turismo (zu viele zerstreute/zerstörte Leute gibt es auf/unter/gegenüber deiner Zunge) und was können wir sagen, wenn keiner deinen Unsinn verstehen/erfinden/aus/fühlen kann, y no, le digo que yo no soy escritor, ni diseñador de estampitas, ni fábrica de tornillos finlandesa, confieso, le digo que soy burócrata de antecedentes formales, ich kann aber nur ausfüllen und herumlaufen, bien entrevistado y puesto en cajón mediterráneo hasta que nos aplasten los telones harapientos que todos esperamos, y usted, y sus pequeños-mosca-egocéntrica-procariota me dirán, he aquí: usted tiene: qué jóven que es usted, rebótese en paz hasta que se le caiga esa cordillera plástica que atraviesa su personalidad, sonría, sáquese una foto con sus medias nuevas, reviente retrospectiva y paulatinamente, deje disimular en paz, no lo diga, no...
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