Y parece que más allá..
Hoy, entré a una habitación. Repetí palabras mágicas y me senté a lamerme los pies durante 37 segundos. A su vez, un sujeto, algo así como un esófago con caderas, se sentó a mi izquierda dispuesto a jugar al críquet. No me convenció, abrí una botella, puse mi corset en la alfombra de agujas y me predispuse a arrastrar mis miembros íntimos sobre una pared verde.
Dos horas más tarde llama el chofer. Su carruaje sudaba pelos naranjas con sabor a dignidad. No le dije que no, y nos aprestamos a subir la cuesta plástica. No muy lejos del camino aparecía un abismo, muy parecido al que tenía el chofer en su garganta.
Una hora antes había entrado en aquel abismo un sujeto estéril. El mismo se había propuesto lavar vaginas toda la tarde. Se dirigió a mí, me dijo “a” contradiciéndose. Dejé que se vaya mientras sonaba un jazz imposible y ajustado al viento. Reinaba el asombro y la máscara. Cuando el asombró se ahogó en un mar de especulaciones sólo quedaba el mismo hilo azul en una cuna de cemento que resplandecía por sobre la dignidad, como si se tratase de un chiste, una burla para ese olor rancio imperante. Nadie prestó atención, nadie se dio vuelta para invocar al último intento mortal en pos de la trascendencia. Parece que esta gente tenía esófago, uñas, pelo y vinagre en sus venas.
No me percaté de tirar el vaso de pan antes que se volviera rancio. La esfera metálica gigante seguía afuera, como esperando ser visitada. Como esperando sentirse parte de la abstracción. Alguien habló del polvo de estrellas y le dije: imbécil, ya no hay tiempo, ahora te convertirás en pan.
Y así empezó el fin de esa versión que a veces se instaura en algunas cabezas como si fuéramos peces en la arena.
1 comentario:
totalmente surrealista, descolocado, na no tengo palabras y te digo q hacía rato q tenía ganas de leer algo crudo, ácido como esto! toy re emocionada ajajaaj un dia compartimos mis vómitos litearios si vos keres!
a los likns de una!
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